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"Olvídame y te seré devuelta""El Rostro" - Dibujo de Nuria F.

 

Matsuo
Basho
y las
Sendas
de Oku

por Francisco González Castro

 

Detrás
y ...Especial Jeff Buckley

por Nuria Fernández

 

 

 

 

 

 

 

"Atravesar el río" ilustración de nuria f.Matsuo Basho y las Sendas
de Oku
por Francisco González Castro

Hablamos hoy de un autor singular y de un libro irrepetible. El autor es Matso Basho (Japón, 1644 -1691), el libro es "Sendas de Oku", que da título precisamente a este espacio.

Matso Basho reunió una triple condición en su vida: la de poeta, la de monje y la de viajero o peregrino.

Como poeta es sobre todo conocido en Occidente por ser el autor más representativo y profundo del género poético del "haiku". Como monje, podemos considerarlo sobre todo al modo de buscador de la verdad, adscrito a las sobrias e intensas maneras del Budismo Zen. Finalmente, hay que decir que Basho pasó buena parte de su vida viajando, en su condición de peregrino. "Viajes", según nos refiere Octavio Paz- solo o acompañado; viajes a pie como un monje pero asímismo como un extraño "sembrador de poesía". En 1683 publica su primer diario de viaje; en 1687 escribe un relato de su excursión al santuario de Kashima y un poco después emprende una nueva y larga excursión de once meses, origen del tercer y cuarto diario. En 1689 se inicia la peregrinación que relata Sendas de Oku. Basho tenía cuarenta y cinco años y el viaje duró dos años y medio, aunque el texto tiene por materia sólo los seis primeros meses. Para darse cuenta de lo que significó esa expedición subraya el escritor mexicano- debe señalarse que para los japoneses del siglo XX esa región es considerada todavía como un país remoto y abrupto".

La forma literaria, pues, de "Sendas de Oku" es muy sencilla: apuntes breves e intensos sobre las experiencias y anécdotas del viaje, coloreados por los haikus, entre medias o al final de esos apuntes. El resultado: esa maravillosa mezcla hecha de viaje, escritura y búsqueda de la verdad.

De ese libro hoy rescatamos para todos vosotros, su comienzo. Un comienzo que, sin exageración, puede calificarse como uno de los más fantásticos de toda la historia de la literatura. Pero fantástico por verdadero, fantástico sobre todo por subrayar la cualidad del viaje como la propia de nuestro vivir, y la de todos nosotros, por tanto, como viajeros, fantástico también por su intensidad febril y casi onírica. Una primera página, la de este diario, que termina con este haiku: "Otros ahora/ en mi choza mañana: casa de muñecas", y del que O. Paz dice en una nota de su traducción: "LAs familias con niñas celebran la Fiesta de las muñecas el día tercero del Tercer Mes de cada año. en esa fecha se colocan las muñecas tradicionales, que se conservan de generación en generación, en el salón principal de la casa, adornado con flores. Basho piensa en la metamorfosis de su choza, hasta entonces habitada por un poeta que hacía vida de ermitaño".

Leed ahora, pues, el inolvidable comienzo de "Sendas de Oku".

 

Primera anotación del libro "Sendas de Oku" (Matso Basho):

"Viaje en el mar" dibujo de nuria fernándezLos meses y los días son viajeros de la aternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es viaje. Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mí mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo. Después de haber recorrido la costa durante el otoño pasado, volví a mi choza a orillas del río y barrí sus telarañas. Allí me sorprendió el término del año, entonces me nacieron las ganas de cruzar el paso de Shirakawa y llegar a Oku cuando la niebla cubre cielos y campos. Todo lo que veía me invitaba al viaje, tan poseído estaba por los dioses que no podía dominar mis pensamientos, los espíritus del camino me hacían señas y no podía fijar mi mente ni ocuparme en nada. Remendé mis pantalones rotos, cambié las cintas a mi sombrero de paja y unté moka quemada en mis piernas, para fortalecerlas. La idea de la luna en la isla de Matsushima llenaba todas mis horas. Cedí mi cabaña y me fui a la casa de Sampu, para esperar ahí el día de la salida. en uno de los pilares de mi choza colgué un poema de ocho estrofas. La primera decía así:

Otros ahora
en mi choza - mañana:
casa de muñecas.

Matsho Basho

Francisco González Castro

Detrás
y... Especial Jeff Buckley
por Nuria Fernández

"lineas ocultas" pintura de nuria fernández

Detrás de cualquier forma de vida lo que hay es viaje, más allá de esto, el que acontezca con mayor resplandor (el alma propia) tendrá que ver en gran medida con haberse dejado atravesar. La forma en la que nos dejemos atravesar será nuestro camino personal e intransferible, y será necesario una cierta transgresión de lo conocido, una escucha hacia el misterio. Y esto, no es lo mismo que repetir o adoptar el camino de otro, es la entrega de uno mismo -y como diría Don Juan: la importancia personal es una meada -para este viaje. En la decisión del que viaja, de un "vagabundo de las estrellas", no hay excisión de la personalidad y el corazón, y sí muchas imperfecciones y encrucijadas.

Desde el punto de vista de lo artístico y la creación, también y de cualquier manera lo uno está en lo otro en esta increible paradoja viviente. Y por ello podemos conectar y reconocer a otros que estuvieron aquí, antes que nosotros o que visitaron ciertas tierras extrañas, realizando su particular viaje, el suyo, no el tuyo ni el mío. El que además nos hayan dejado una estela, su singularidad, un recuerdo, es un anuncio hacia lo universal.

Por eso, me gusta imaginar a modo de alma grande y compartida, todos esos picos o cimas especiales (artísticas, musicales..., pero también personales), que de un modo u otro ciertas personas han tocado y evocado, como si de un arpa se tratara en lo alto de una montaña. Su vibración está en el Akhasa y se mueve y conecta con otras almas afines, que seguramente desarrollan su oido en el silencio vibrante hasta escuchar su voz. Y entonces nos encontramos con las influencias. En esto de las influencias hay que decir, que hay algo que puede ser influenciado y algo que no, ya que el ser propio sólo podrá ocuparnos en la medida en la que le dejemos espacio. Vaciándonos de mentalidad, y sobre todo de las mentalidades agenas; las pieles con las que nos vestimos serán influenciadas para caer y regenerarse y multiplicarse y compartirse, pero el fondo sólo podrá resplandecer desde uno mismo. ¿O es que acaso creíamos que se podía crear, viajar hacia uno mismo, en constante condicionamiento?, más bien es un camino solitario, con pausas y ritmos compartidos, lleno de amor.

Volviendo a que lo uno está en lo otro, me refiero también a las influencias cruzadas, como escribir mediante el impulso que ha generado en uno escuchar cierta música, o pintar imaginando un relato, o danzar un paisaje. Entre lo conocido y lo desconocido, nuestro mundo por abrir, pero detrás está el fondo, el fondo del viaje, la fuente viva, el alimento. Y qué casualidad que aunque pase inadvertido contínuamente este fondo, este misterio insondable que vá más allá de nuestra presencia física y nos atraviesa, aún seguimos creyendo en la seguridad, (incluyendo a los creadores). Creyendo que la vida es previsible, y entonces nos encontramos, detrás de una creación cualquiera que nos toca directamente, que nos abre, que esta creación nos devuelve no sólo a esas pieles, a esa recreación y juego de la vida y de la muerte, sino a lo que hay detrás y que nos resulta un misterio. Y no es quizás que podamos hacer mucho desde ahí, dirá alguien torciendo la boca, pero sí podemos sentir la valentia de sabernos instantáneos y vulnerables, pero ciertos. Y aunque permanezcamos de cierto modo atrapados en hilos que no habíamos imaginado, o tal vez sí, sumergidos en las leyes de la atracción, después de todo, seguimos.

Jeff BuckleyEspecial Jeff Buckley:
Un recuerdo para él!
La voz de Jeff Buckley me inspira, es de una belleza singular que se abre y se pliega. Me inspira por especial y personal, especial digo, porque me sugiere el contacto con lo desconocido de él mismo, pero también porque se nutre de su propio color, y esa es la gracia. Porque a través de sus formas te recuerda la esencia, pasando por su peculiar manera de hacer. Una de las cosas más admirables tiene que ver precisamente con la presencia, esa presencia que es la flecha que surca el territorio, y que admite flexiblemente el propio mundo personal y que admite la experiencia del caos y la ignorancia, pero que sin embargo es más fuerte.

Deciros que carezco de lenguaje y conocimiento musical suficiente para hablar de una determinada manera. Sin embargo, por medio de la escucha se genera el contacto y el reconocimiento.

Nació el 17 de Noviembre de 1966 y murió el 29 de mayo de 1997. Se ahogó en el río Wolf, en Memphis, a la edad de treinta años. Esa tarde estaba con un amigo escuchando música de Led Zeppelin, Jeff se metió en el agua vestido, su amigo se volvió para dar más volumen a la música y cuando se giró Jeff Buckley ya no estaba.

En 1994, Jeff B. publicó su primer disco debut "Grace". Este albun recibió alabanzas de muchísimos músicos como Robert Plant, Bob Dylan, Matthew Bellamy y otros. El trabajo de J. B., -anómalo dicen los entendidos de la música, para su época, ha tenido mucha influencia. Se han escrito numerosas canciones en su tributo, entre ellas "Memphis" de P. J. Harvey. Radiohead y Matt Bellamy de Muse se consideran influidos por su voz, una voz con características muy especiales.

Realizó una gira misteriosa en la que aparecía bajo diferentes pseudónimos y como explicación a ello escribió la siguiente nota:

Hubo una época en mi vida no hace mucho tiempo en la que podía llegar a un café y simplemente hacer lo que quería, tocar música, aprender tocando, explorar lo que ello significa para mí, esto es, divertirme cuando aburro y/o entretengo a una audiencia que no me conoce o que no sabe a qué me dedico. En esta situación me puedo permitir el precioso e irremplazable lujo de equivocarme, de arriesgarme, de rendirme. He trabajado muy duro para conseguir todo esto, este entorno donde trabajar. Lo amaba y ahora que lo he perdido lo echo de menos. Lo único que estoy haciendo es reclamarlo. (Jeff Buckley)

Una canción genial, aparte de todo su disco entero "Grace", es la versión que hizo de la canción " Hallelujah " de Leonard Cohen.

Nuria Fernández


Jeff Buckley

 

 

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